Revista Leche: ecológica, gratuita y cool

Cada revista “Leche” es una caja de sorpresas. Desde su nacimiento esta publicación de música y nuevas tendencias mantuvo una rara mirada despojada de prejuicios para con la realidad. Entre sus páginas uno no encontrará exclusivamente todo “lo nuevo” pero sí un repertorio de movidas, esfuerzos y estéticas que no, de ningún modo, deberíamos perdernos los lectores. Los creadores de “Leche” han conservado la misma cuota de audacia y buena onda que a veces nos lleva a decirles a nuestros amigos: “escuchá, leé o mirá esto”.
El número 43 de esta coqueta, funcional y gratuita revista ya está en la calle. Algunos de los temas son las entrevistas a Rosario Bléfari y al documentalista Frances Vincent Moon, el creador de la Blogotheque; los trabajos del dibujante Gustavo Sala, un perfil de “Riphle”, una banda para tener en cuenta, y otro de CLDSCP (Caleidoscopio), música experimental para oídos abiertos. Conversamos con su director, Marcos Zbrun.

–Se vino “Leche” ecológica…

–Sí, tras varios meses de preproducción, la revista ha lanzado su Nº 43 adaptando todo su proceso de elaboración y diseño hacia una producción sustentable. Esta iniciativa abarca desde el papel, no proveniente de bosques nativos, sin cloro gaseoso (utilizado para el blanqueo de papel), una simplificación de diseños (menos tintas a base de petróleo), impresión responsable (sólo se imprimen los ejemplares necesarios) y sin envolturas plásticas entre otros aspectos. Para esta nueva etapa, y junto al estudio de diseño Bosque, se rediseñó toda la imagen de la revista basados en las características del papel.

–¿Cómo le explicas “Leche” a la gente que aún no la tuvo entre sus manos?

–Es difícil encontrar una definición exacta de cómo es lo que hacés cuando se trabaja de una manera tan intuitiva y libre. Nosotros no perseguimos ser una revista de culto del rock ni ser los portadores de voz de un montón de gente. Simplemente compartimos la información de qué es para nosotros lo más interesante que está sucediendo en este momento. Por eso no tenemos ningún problema en poner de tapa a una banda desconocida para muchos, porque realmente admiramos a quien esté en tapa y si todos le dieran la chance tal vez al tiempo lograrían ver eso que a nosotros nos vuelve locos. No es una revista caza tendencias ni buscamos la nota caliente. Tampoco somos críticos, no tenemos lugar ni nos interesa, todo lo que publicamos son contenidos que nos hacen felices diariamente y confiamos en que pueden llegar a atrapar a cualquiera con la cabeza abierta y ganas de algo nuevo.

–En tanto agitador cultural, editor, periodista, diseñador y quién sabe qué más, me gustaría que me hablaras un poco de cómo ves el universo de los medios masivos y digitales en relación con el público más joven.

–Creo que está pasando que todo joven hoy en día tiene su “pequeño mundo” cultural armado. Yo, por ejemplo, cuando quiero consumir diseño sé adónde tengo que ir para encontrarlo. Asimismo con la música, la animación o cualquiera sea el arte de interés. Cualquiera que tenga la inquietud y dedique su tiempo a investigar las cosas que le gustan se dará cuenta de que uno ya no descubre cosas novedosas en los medios masivos. Llegan a éstos cuando ya están en ese punto de crecimiento que despiertan el interés.

–Por otra parte, en algún sentido, todos los “medios” son masivos en tanto están ubicados en plataformas de alta difusión, pero al mismo tiempo son personalizados porque pueden dirigirse a públicos muy segmentados. ¿Coincidís con esto?

–Que el público es cada vez más segmentado tiene sentido porque uno elabora su propio perfil aportando miles de datos que no es consciente de que aporta, como motores de búsqueda y grupos de interés. Por eso las publicidades son cada vez más directas a sus públicos y uno siente que le leen la mente cuando buscás una cámara que te gustaría comprarte y después todos los banners te venden cámaras y accesorios. Creo que igualmente seguimos teniendo poder sobre nosotros mismos. Más que nunca hay que filtrar criteriosamente y seguir en constante búsqueda, no quedarse con el entretenimiento inmediato de las redes sociales y los videos de bloopers en YouTube, porque no son los que te enriquecen culturalmente.

–Supongo que debes tener algo más que un puñado de sueños. Cuéntame algunos que tengan que ver con tu actividad laboral.

–El sueño es seguir teniendo desafíos, no parar nunca. No caer en la comodidad de lo conseguido y seguir ampliando el espectro a otros proyectos sea cual sea la disciplina. Seguir conociendo gente increíble, siempre abiertos a nuevas amistades y posibilidades de trabajo en conjunto, como nuestra comunión con los amigos y hermanos neuquinos del Estudio Bosque, que tomaron la posta de la nueva estética de nuestra revista (decisión acertadísima) llevándola a un lugar nuevo que sin ellos no hubiera sido posible. Eso, ya te digo, es un sueño cumplido; que alguien a quien admires tanto se ponga tu camiseta y trabaje con tanta dedicación como ellos lo hicieron es hermoso.

–Te propongo que me tires tres ideas, buenas ideas, para desarrollar en materia de medios on- line.

–Todo depende de qué signifique una buena idea. Creo que todos debemos tener un concepto diferente en cuanto a eso. Para muchos, una buena idea en internet es una que genere grandes cantidades de dinero o que tenga millones de visitas. Desde nuestra propia experiencia en la web te puedo contar que siempre hicimos lo que creíamos una buena idea en su momento. Cuando todo el mundo decía que el flash no iba más, que se estaba muriendo, nosotros hicimos una web flash en stopmotion sacando fotos cuadro por cuadro de una heladera que abrías y estaba llena de elementos fuera de contexto: cada uno era un gag distinto. Estábamos convencidos de que iba a ser un éxito por la motivación y el desafío mismo que nos representaba hacer una web que no habíamos visto nunca y hasta el momento que la empezamos a producir no sabíamos cómo hacerla. Una buena idea siempre será esa que te lleve a tener que reinventarte para crear algo nuevo sin tratar de emular ningún formato preexistente.

Publicada en el diario “Río Negro”

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Todo lo que dejamos atrás


Entrevista a Douglas Tompkins por Ignacio Pereyra para diario “Río Negro”

Los patios traseros de la mayoría de las ciudades patagónicas están contaminados con bolsas de nailon y desechos de variado tipo.
Douglas Tompkins no lo dice pero lo deja traslucir: la población afincada en el sur – sobre todo esta porque es la que tiene en sus manos la responsabilidad de imponer un estatus ecológico a radicados y visitantes- es parte del problema y no de la solución a la crisis ambiental que vive en la Patagonia.
Durante años la naturaleza salvaje de esta tierra mística ha sido víctima de la indiferencia y el abuso de quienes la habitan y de quienes la gobiernan. Basta pensar en los incendios de principios del siglo XX que acabaron con los bosques autóctonos, con el propósito de introducir animales de pastoreo; la extinción de la fauna marina debido a la caza indiscriminada (reflejada con detalle en la biografía de José Mendendez y José Nogeira, dos de los hombres que forjaron sus fortunas en los extremos de los mapas); la contaminación de ríos y canales como consecuencia de la salmonicultura (esto último ampliamente denunciado en artículos de National Geographic). Y la lista sigue y es larga y dolorosa.
La imagen resulta desalentadora en Río Negro, Santa Cruz, Chubut, a lo largo de la ruta 3, en pasajes de la ruta 40, tanto como en sectores de increíble belleza de los 7 lagos: bolsas y más bolsas, pañales, botellas de plástico o de vidrio, orín, restos fecales, cigarrillos, toneladas de basura en lagos y ríos, al interior de los campings y de las montañas.
Irónicamente los principales refugios ubicados al pie de las espléndidas montañas del sur, dentro de los mismos límites de los parques nacionales, son auténticos vertederos que le producirían arcadas a cualquier desprevenido.
En las afueras de Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto San Julián, en las cercanías de Las Grutas, en las paradas de colectivo abajo del hermoso Cerro Otto, en Bariloche, encontramos la huella cruel de los seres humanos; de como dejan atrás todo lo que no les cabe en el auto.
La Patagonia es un territorio abierto a la corrupción ambiental precisamente porque sus reglas, en esta materia, son muy laxas.
Es como si desde la instituciones, o desde la cultura que las forja, se temiera que al establecer un estricto comportamiento a empresarios y turistas, se fuera a espantar la poca gente que todavía se atreve a hacer turismo o a invertir su dinero en el fin del mundo.
En realidad, se trata de lo contrario. Cuanto más pristino sea nuestro hogar, más atractivo se volverá para quienes desean conocerlo.

John Gallliano, la caída del dios de la moda


En unos días saldrá en “Río Negro” un artículo dedicado al diseñador John Galliano, su caída después de sus agresiones racistas y también un recuento de otras celebridades que han mostrado su inclinación por Hitler Aquí un adelanto.

El excéntrico John Galliano ha sucumbido al lado más oscuro de su personaje. Irónicamente las imágenes suyas o con su impronta, que perdurarán en la memoria colectiva, no serán, no al menos únicamente, las de sus alucinados vestidos que le permitieron recuperar el esplendor a la Casa Dior sino las de un siniestro hombrecito captado por un teléfono celular escupiendo frases racistas y loas a Hitler.
Al tiempo que el personaje Galliano pronunciaba lo impronunciable en el contexto de una Europa convulsionada por la diferencias culturales, el Galliano persona se autoinmolaba en las llamas de su propio infierno. Como es público y notorio las consecuencias de sus dichos no se hicieron esperar. El modisto fue despedido en el acto de Dior – donde trabajaba como director creativo – y el estreno de la colección de su autoría, que la marca iba a presentar en cuestión de horas en el Museo Rodin, se mantuvo en pie aunque sin que se mencionara su nombre.
Hace unos días Galliano recibió un castigo simbólico de parte de la justicia francesa y desde entonces la única que se ha solidarizado con él es la modelo Kate Moss quien lució para su casamiento un vestido “by Galliano”. Un tribunal declaró al artista de 50 años culpable de los cargos en dos altercados denunciados y le aplicó una multa de 6.000 euros sin obligación de cumplimiento -deberá pagarla en caso de reincidir en los próximos cinco años- , un euro simbólico para las víctimas (que desde el inicio de esta disputa dejaron en claro que no buscaban dinero ni llamar la atención) y las cinco asociaciones que se unieron a la acusación y el reembolso de sus gastos jurídicos, que se elevan a unos 16.500 euros.
El exabrupto de Galliano deposita sobre la mesa un basto, perfumado y perturbador material de análisis. ¿Es, en verdad, una de las mayores figuras de la moda de los últimos 25 años, un nazi confeso? ¿Pudo un inmigrante de familia humilde, padre gibraltareño y madre española, criado en el sur Londres, convertirse en un racista sin pelos en la lengua? ¿Qué significan realmente todos esos insultos y muestras de xenofobia que salieron disparados de la boca espumante del modisto?
Un poco de historia reciente. John Galeano fue denunciado en dos ocasiones este año por haber insultado a personas, mujeres en su mayoría, que estaban, como él, pasando un rato en el bohemio café La Perle. Galliano se despachó en inglés con varios: “judía de m….”, “sorete asiático”, “sucia cara judía, te voy a matar”, “personas como vosotras estarían muertas. Vuestras madres y vuestros padres habrían sido gaseados” y un contundente “Amo a Hitler”, en distintos momentos y frente a distintas personas pero en el mismo escenario.
Una de aquellas postales furibundas quedó grabada en la memoria de un celular. En la imagen publicada en Internet se observa el rostro cansado, la mirada perdida y borracha de un hombre en plena crisis psíquica dispuesto a sacar del armario lo peor y lo más bajo de sí mismo. Según Daphne Guinness, referente de la moda, Galliano cometió un suicidio lingüístico en lo que sería una metáfora del verdadero suicidio de su colega Alexander McQueen.

“Dios no hace falta”

Para espanto de unos y regocijo de otros, el genio está hablando. Y el que habla, este verdadero “Talking Head”, es Stephen Hawking, el hombre vivo más brillante del mundo y uno de los científicos más lúcidos de la historia de la humanidad. ¿Comparado con quién? Pues, compárelo si gusta, con Einstein, da Vinci o Freud.

Entre otros logros intelectuales, en los 70, Hawking se sirvió de las matemáticas para señalar las propiedades de los llamados (y por entonces más sujetos a borrosas especulaciones que hoy en día) “agujeros negros”. En la misma década aplicó la Teoría de la Relatividad General a los principios de la mecánica cuántica. Demostró que los agujeros negros, a pesar de su irresistible consistencia, podrían dejar escapar radiación e incluso explotar y esfumarse de la faz del Universo.

El artículo completo en diario “Río Negro”

April’s Best Entertainment Photography

El mundo del espectáculo en imágenes. Una selección en NYmag

“La fuerza no garantiza la supervivencia”

Ya es hora de ir reformulando ciertos conceptos como “fuerza” y “extinción”.
Si a lo largo de los milenios hubiera sido el factor fuerza el que hubiera determinado la supervivencia de los organismos, pues, sencillamente no habría sobrevivido ninguno o lo habrían hecho muy pocos. Y si extinción significara realmente total y absoluta desaparición, los dinosaurios, perdón, las aves no estarían volando sobre nuestras cabezas.
Cuando uno menciona la fuerza como una de las claves de la posterioridad el antropólogo José Luis Lanata pone los ojos tan redondos como un anime japonés.
“Tal vez el punto no sea la fuerza sino la capacidad de adaptación, y no siempre esa forma de adaptación es positiva”, dice Lanata, director del Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio de la UNRN, con sede en Bariloche, y uno de los más destacados expositores del Simposio Internacional “Istmos y rutas marítimas: las conexiones biogeográficas en el hemisferio sur a través del tiempo” que se realizará en Roca entre mañana y el 1º de mayo.

 

Sean Parker, el hombre del futuro

Sean Parker es ese joven elegante y de mirada fría y penetrante, la mirada de un tiburón vegetariano, al que cuesta seguirle el hilo de sus argumentos mientras habla. Sean Parker es el que dispara cientos de palabras por segundo detrás de las cuales se esconden los nuevos paradigmas de la comunicación digital. Bah, de casi toda la comunicación que deberíamos tener en cuenta por estas horas. Sean Parker es el chico que comenzó a cambiar el mundo con una loca idea llamada Napster y lo terminó de dar vuelta con otra idea, tan o más loca que la anterior y que ayudó a perfeccionar junto a Mark Zuckerberg, llamada Facebook. Sean Parker escribió con sangre sobre la lápida de la tumba de la industria musical: “El rey estaba desnudo”. Sean Parker es una de esas cada vez menos raras aves exóticas americanas que poseen en su cuenta personal algo así como un billón de dólares y contando. Un billón. Sean Parker es el hombre, el joven adulto que acaba de poner sus ojos en el próximo negocio que revolucionará internet y por lo tanto una pequeña gran parte de nuestras vidas. Sean Parker, gurú del actual milenio. Mahareshi on-line. Maestro Yoda con una espada samurai virtual y en 3D. Sean Parker es, podría decirse, podría elaborarse una hipótesis firme al respecto, un viajante del futuro que conoce las respuestas a las preguntas que todavía no nos hemos hecho en el presente. Perdón, en el pasado, porque esto, absolutamente todo esto que leemos y vemos y escuchamos in “real time”, “wired”, ya ha pasado y Sean Parker, por motivos misteriosos que se nos escapan, ya sabía, ya sabe cómo sigue esta historia.

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