Demasiado real: películas y documentales sobre 11 Sept

El hecho –total y absolutamente– real fue demasiado para Hollywood. La industria recibió el impacto del mismo modo que el resto de la sociedad y de la clase política norteamericana: la boca abierta, el silencio.

El artículo en “Río Negro”

El triunfo de los malos malísimos

Desde hace un tiempo los tradicionales malditos de Hollywood empezaron a vencer la tradición. A pesar de sus defectos, superan en protagonismo a las figuras emblemáticas de siempre.

“Mala enseñanza”, “Bad Santa”, “Hancock”, entre otros, reflejan esta tendencia que marca un cambio en los gustos del público.

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Una de zombies

 

1. Sin explicaciones

No hay explicaciones rotundas para los zombis. No hay verdaderos decálogos. No hay manuales de uso. Los zombis son. Las conjeturas siempre anidan en el lugar más cómodo: apenas teorías carentes de peso.
El zombi surge como propulsado por fuerzas misteriosas y cuando lo hace es para que la sangre irrumpa en escena. Un día están y al siguiente quién sabe. Virus, experimentos tecnológicos fugados de los laboratorios, todo es factible. Los zombis exponen un argumento irrebatible y despiadado: aun muertos se alimentarán de los vivos.

2. El zombi que no cojea corre

Se los ha visto arrastrar las piernas con la determinación de quien ha pagado por su destino. Las piernas o lo que aún quede indemne de sus extremidades.
Con el ánimo intacto, con la frente en alto (si es que alguien no les voló la cabeza de un disparo), los zombis avanzan hacia el cuerpo del ciudadano común, usted señor, usted señora.
El sonido de los pies confrontando el asfalto de la calle: ése es el sonido más zombi de todos los sonidos.
Por supuesto, con el paso de los años y las remakes de las remakes surgieron excepciones a la regla. En algunas películas contemporáneas los zombis aprendieron a correr. Histérica, desesperadamente. Correr con las bocas abiertas y los ojos desorbitados. El propósito es el mismo: almorzar lo que quede de humanidad. Pero las causas por lo general son otras: un virus letal, dinámico y furibundo que los empuja al infinito. Los verás correr, y mucho, en “28 días después”.

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Thriller político, realidad casi real

Si la ficción imita a la realidad, la cinematografía política siempre se queda corta en materia de guiones. La realidad-real puede ser mucho más explosiva y ridícula que la película más disparatada de este género. Pensemos en algunos “argumentos” que no llegaron al cine. No, todavía.

Famoso aunque pésimo actor de aún menos memorables westerns sueña con que un día alcanzará la presidencia de los Estados Unidos ¡y lo consigue! Una modelo-cantante conquista el corazón del presidente francés y juntos arman un dúo musical y una fantástica telenovela mexicana. Un presidente de los Estados Unidos mantiene extrañas relaciones íntimas con una ex becaria en el Salón Oval. Un simbólico habano cubano es utilizado en las secuencias más provocadoras de su “película” erótica. Un gobernador de Carolina del Sur se enamora perdidamente de una argentina y se “pierde” en Buenos Aires. Lo descubren la mujer, los hijos y sus votantes, y lo dejan solo, por supuesto. Y hay más, mucho pero mucho más que algún día tal vez llegue a la pantalla grande.

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Películas para el fin de semana

Sin motivo aparente

Basada en un relato del maestro del policial negro Dashiell Hammet, “Sin motivo aparente” no es un filme que le pueda cambiar la vida a nadie. Si hubiera que elegir entre verla un sábado por la noche o un aburrido domingo sin fútbol por la tarde, y sin mayores expectativas, habría que declinar por el domingo. Tiene a un gran actor haciendo lo que más le gusta, el papel de un duro con sentimientos y con enormes ganas de irse para siempre a vivir a una cabaña: Samuel L.Jackson. También con la atractiva y cada vez más taquillera Milla Jovovich. Dirigida por Bob Rafelson, también director de “El cartero siempre llama dos veces”.

La mentira original

Dirigida y protagonizada por ese sobresaliente, intuitivo y, a ratos, genial, actor que es Ricky Gervais. ¿Cómo sería un mundo sin mentiras? Gervais bosqueja una idea al respecto. Aunque claro, el mundo del comediante es también uno en donde nadie se ofende demasiado si le dicen cosas como: “¡Qué mal aliento que tienes!” “¡Es la cosa más fea que te pusiste jamás!” “La verdad es que lo único que quiero es tener sexo con vos y tu mamá”, y la lista sigue extensa y lamentable. Gervais, muy conocido como el Jefe de la versión británica de “The Office”, tiene la oportunidad de desplegar todos recursos actorales. Así lo hace y se carga una película regular al hombro.

El escritor oculto

A sus años, con su larga y tormentosa historia a cuestas, Roman Polanski ya sólo busca lo simple en materia narrativa. Pero jugar con pocos elementos descriptivos, alejarse de los clichés, escaparle los golpes de efectos tradicionales, no es una tarea sencilla. A pesar del argumento, “El escritor oculto” es una de sus películas más horizontales. Claro, en ese paisaje mínimo hay una trampa. Muy propio del director de “Perversa luna de hiel” y “La danza de los vampiros”. La autobiografía de un primer ministro británico guarda obviedades pero también secretos. Con una destacada actuación de Ewan McGregor.

Publicado en “Río Negro”

Un renacentista

Publicado en diario “Río Negro”

Ethan Hawke es producto de la imaginación de su madre. Al menos, esto le ha dicho tiempo atrás el protagonista de “Antes del Amanecer” a “The New York Times”. Uno debe inferir que la madre del actor posee una imaginación prolífica.
Actor, director de cine y teatro, músico (ejecutante de violín clarinete y flauta), escritor pero sobretodo actor, Hawke no ha querido limitarse a las bondades de un único arte.
Sus intentos fueron mucho más allá con resultados desparejos. Pero qué importa, su idea de realización total es lo que cuenta en un proceso que lo ha convertido en una de las figuras más…más…más singulares e inclasificables del universo Hollywood.
Su participación en “La sociedad de los poetas muertos”, como ese chico tímido y torturado incapaz de pronunciar los demonios que lo acosaban en sus noches solitarias y tristes, no dejaba ningún lugar a dudas: Hawke sería una estrella de cine con todas las letras.
Para su bien, en el camino hacia el estrellato, el chico se malogró. En realidad, partió torcido. Hijo de padres separados, post hippies, poco tradicionales ellos también. Su madre vive en Rumania ayudando a la comunidad gitana; su padre, un cerebro, vive en Indiana donde es analista económico. De tales palos, pues, la astilla.
Con los años Hawke ha sido el intérprete de personajes que parecen escritos especialmente para él. Comenzando por Todd Anderson, el estudiante de “La sociedad de los poetas muertos”, pasando por el cool-rebelde y filosófico Troy Dyer de “Generación X”, y Jake Hoyt, el novato que acompaña al desalmado, corrupto y letal Alonzo Harris compuesto por el gran Denzel Washington (“¡Hoooooyyyyyttt!”, grita desesperado su apellido el chico, antes de que una banda de mexicanos tatuados y muy drogados le peguen un balazo entre las cejas, una actuación brillante que casi le procuró un Oscar), hasta llegar a Jesse Wallace, el chico americano que se enamora de una hermosa francesita –Céline (Julie Delpy)– en un tren con destino a Budapest en “Antes del amanecer”.
En todos, podrás encontrar bastante de Ethan Hawke. Pero si hubiera que quedarse con uno de ellos como la representación más cercana al actor, habría que elegir a Wallace (sobretodo el de “Antes del atardecer”). Su álter ego cabal.

De haber podido mantener una conversación con Dios, Ethan Hawke le hubiera pedido ser escritor. Con mayúsculas. Como Hemingway. Como Borges. Como Tennessee Williams, su tío abuelo por parte de su padre. En fin, como los escritores que dejan huella en la mentes de millones de personas, generación tras generación.

Pero no, Dios fue inescrutable y lo hizo bien parecido, inteligente, seductor y talentoso actor.

A Hawke, sin embargo, no le basta. Tiene un par de novelas publicadas –”The Hottest State”, llevada al cine bajo su dirección, con la que recaudó apenas un puñado de dólares, y “Ash Wednesday”– que seguramente, descansan en la mesa de luz de algunos de sus fans, e irá por la siguiente. El actor probablemente intuye que la literatura, si triunfas en ella por supuesto, es un arte que puede volverte eterno. En tanto que el cine es impredecible a este respecto.
Tampoco puede quejarse, el cine paga sus cuentas y sus numerosos proyectos. Y tiene dos hijos, una nena y un varón, producto de su relación con Uma Thurman (estuvieron casados 6 años para envidia brutal de Quentin Tarantino).
Cada tanto, sin que se vuelva crónico, Hawke ha ido matizando su carrera con películas que lo exponen de un modo en que jamás los harán sus esfuerzos independientes.
Protagonizó la entretenida “Asalto al precinto 13” y fue parte, junto a Nicolas Cage, de “El señor de la guerra”.
El año pasado volvió a los protagónicos con un filme taquillero: “Daybreakers”. Hawke interpreta a Edward Dalton, un científico que intenta, sin mucha suerte, crear un sustituto de la sangre humana con el fin (un propósito íntimo) de liberar de la esclavitud a los seres humanos.
Entre el deber y el placer, Hawke-Dalton alimenta los motivos de su lucha.

Formas de ver a Jackson Pollock

Formas de ver Pollock. Entre los trastos viejos de una casa de empeño. En el trazo delirante e impensando de una niña de dos años. En la pantalla de un televisor, reencarnado en el cuerpo tan similar de Ed Harris. Formas de ver el arte. De entenderlo. De buscarlo. De soportarlo y fomentarlo. No duden de lo que dicen por ahí, el arte puede cambiar nuestras vidas.

Teri Horton, una anciana mal arreada, camionera y amante de la cerveza, compró en 1990 “una horrible” pintura en una tienda de cosas viejas. Pensó que podía regalársela a una amiga y que ella la usaría como mesa para jugar a los dados. Resultó que algunos comenzaron a sospechar que esa maraña de líneas cruzadas, como disparadas por un cañón, era un Pollock. Uno auténtico. Y que podría valer ¡50 millones de dólares!. ¿El problema?: Pollock no había puesto su firma al pie de la obra.
Horton desestimó incluso una oferta de 9 millones de dólares por parte de un comprador de Arabia Saudita. Después de todo un Pollock es un Pollock y el artista no siempre firmaba sus trabajos.
El caso fue llevado al documental bajo un nombre que remite a la primera expresión de Horton cuando le dijeron lo que probablemente tenía entre las manos: “¿Quién carajo es Jackson Pollock?”
El filme dirigido por Harry Moses – guionista de “Hechizo de luna” y “Canción triste de Hill Street”- refleja no sólo el tortuoso camino que debió seguir la antigua camionera (dejó la profesión en 1987 y desde entonces vive en una casa rondante), ahora devenida en especialista de Jackson Pollock, para autentificar el cuadro sino las mentiras y las hipocresías que rodean a la crítica de arte contemporánea.
Al fin nos enteramos de que un laboratorio encontró en el cuadro al menos dos huellas digitales de Pollock. Pero la polémica continúa al día de hoy. ¿Vendió el cuadro? No. Es de suponer que la obra se ha transformado en uno de los sentidos de su vida y que se aferrará a ella sin importar cuanto le ofrezcan.
Marla Olmstead dejó de ser una niña normal el día en que le robó sus pinceles a su padre, un pintor amateur de Brooklyn. Como por arte de magia la chica se destapó con una increíble obra pictórica que rápidamente algunos críticos americanos compararon con la obra de Jackson Pollock.
Marla comenzó a exponer en famosas galerías y a vender por miles de dólares.
La polémica surgió cuando sus sesiones de trabajo fueron grabadas y Marla no demostró ir más allá de unos trazos bastante comunes en un pibe de su edad. ¿Se trataba de un fraude perpetrado por dos padres necesitados de dinero? O tal vez, más complejo aun ¿quería el padre resolver algún tipo de frustración en la persona de su propia hija? ¿llegar hasta donde él mismo no lo hizo? Complicado.
La historia de fama y rechazo que rodea a Marla y a su familia continúa vigente. A sus 10 años, Marla continúa trabajando y exponiento. Su historia fue llevada al cine por Amir Bar-Lev en el documental “Mi hijo podría hacer eso”.
Dirigida y protagonizada por el excelente, el gran Ed Harris (“Una historia violenta”, “Las horas”, “Una mente maravillosa”, ¡“La Roca”!), “Pollock”, retrata vida y obra de uno de los más brillantes pintores abstractos norteamericanos. Una existencia torturada, marcada por las carencias afectivas, el alcohol y la genialidad. Pollock aparece como un hombre que no es capaz de procesar su pasado ni de mantener a raya sus intensas emociones. Su dolor sólo encuentra una puerta de salida, a veces un escape parcial, en su obra. Enorme actuación de Harris para una película nada pretenciosa. Con Marcia Gay Harden que se llevó el Oscar a Mejor Actriz de Reparto (2000) por su interpretación de Lee Krasner, destacada pintora también y pareja de Pollock.