La loca de mierda

Con la piel en llamas, después de una ruptura, pudo sentarse a una mesa y escribir “20 poemas de amor y una canción desesperada”.
Pero no. Fiel a su generación, prendió la cámara y se puso a hablar. Y hablo y habló y habló tanto pero tanto tanto que se volvió loca. De ahí el nombre “La loca de mierda”.
La reacción fue positiva e inmediata. Positiva porque no la llevaron a ningún neuropsiquiátrico. E inmediata, porque miles de personas comenzaron a deleitarse (no sé si esa es la palabra adecuada) en su fantástico novelón caribeño.
Malena Pichot es una mujer, una actriz, de expresión aniñada, delgadita (lindas formas), de boquita sensual como un bombón de chocolate y fresa.
Que yo sepa, desde que perpetró “La loca” no ha dejado de cosechar fans. En total grabó 24 capítulos de “La loca de mierda”, más un breve paso por MTV (jamás pude bajar un video suyo cuando estuvo en la web del canal).
También se la ha visto en el teatro, en el Paseo La Plaza de Buenos Aires, con la obra “VIP (Varios Impresentables Parados) y hace poco en la revista “Rolling Stone”, anunció nuevos proyectos “teatrotelevisivoscapoconeocómicos”.
Lo importante de esta historia es que Malena y sus pasiones amorosas y sobretodo existenciales, siguen en pie. Siguen on line. Como Capusoto, como algunos dibujitos japoneses que ve mi hija hasta quedar con los ojos como plato, como Cha Cha Cha, resiste al tiempo. Sobrevive a la mediocridad reinante.
La historia de “La loca de mierda” trata (cortito) del proceso de crecimiento de una joven que tiene los mismos problemas que muchas otras pibas con la particularidad de que ella los relata a la cámara.
Allí se desnuda (no literalmente babosos). Desnuda sus sentimientos. Sus frustraciones. Sus ganas. Y cuando hace lo que hace, lo hace bien, requetebien, de un modo entre teatral, cabaretesco y digital. ¿Me explico? Si se enoja, por ejemplo, rompe todo. Es otra imagen poética. Rompe todo de un modo metafórico. Con furia pero a la vez con gracia, con ironía y con delirio pero con causa. Con onda. Intensidad revestida de un patetismo femenino que no da verguenza ajena. Al contrario, invita. Motiva.
Recuerdo cuando se molestó con un novio que comenzó a subir videos ¡él mismo! bajo el seudónimo de “Los hijos de puta”. ¿Les suena?, pregunta “La loca” antes de estallar. ¡Cómo no nos va a sonar, loquita!
Entonces se despacha con uno de los monólogos más endemoniados y cómicos que se hayan hecho, al día de hoy, en la web. Genial. Directo a los tobillos. Directo al clásico de clásicos.
Decir algo más resultaría meloso. ¿Más?

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Una respuesta

  1. Creo que se nota demaciado la estructura guionada de lo que dice. Digamos…. No me lo creo. Por ahora. Reconozco no haber visto mucho más que este y algún otro por Tv. Pero es interezante como fue un suceso a nivel paìs. Aunque hace rato que no veo nada de esta chica ni escucho su nombre. Esta bueno que se empiecen a dar este tipo de formatos de expresíon. Estas locuras. Y que los dueños de los medios de difucion se quieran apropiar de este nuevo mensaje es raro. ¿Para desconfiar? Quizás. La gente ya no esta inmovil y quiere participar, hacerse notar, Contarle al mundo. Quiza falta afilar un poco mas la puntaria y soltarse del todo.
    La musica que usa me gusta, Michel Mike en este caso, energético.
    Abrazo

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