¿Es nazi John Galliano?

John Galliano era un referente de la moda actual, hasta que se lo denunció por agredir verbalmente con insultos racistas a unas mujeres en un café de París. Fue expulsado del Olimpo de Dior y su conducta deja muchas dudas acerca de qué realmente ocurrirá con la vida de este famoso y admirado diseñador. En los últimos años otras celebridades también han sorprendido a la opinión pública con sus loas a Hitler.

El artículo en diario “Río Negro”

John Gallliano, la caída del dios de la moda


En unos días saldrá en “Río Negro” un artículo dedicado al diseñador John Galliano, su caída después de sus agresiones racistas y también un recuento de otras celebridades que han mostrado su inclinación por Hitler Aquí un adelanto.

El excéntrico John Galliano ha sucumbido al lado más oscuro de su personaje. Irónicamente las imágenes suyas o con su impronta, que perdurarán en la memoria colectiva, no serán, no al menos únicamente, las de sus alucinados vestidos que le permitieron recuperar el esplendor a la Casa Dior sino las de un siniestro hombrecito captado por un teléfono celular escupiendo frases racistas y loas a Hitler.
Al tiempo que el personaje Galliano pronunciaba lo impronunciable en el contexto de una Europa convulsionada por la diferencias culturales, el Galliano persona se autoinmolaba en las llamas de su propio infierno. Como es público y notorio las consecuencias de sus dichos no se hicieron esperar. El modisto fue despedido en el acto de Dior – donde trabajaba como director creativo – y el estreno de la colección de su autoría, que la marca iba a presentar en cuestión de horas en el Museo Rodin, se mantuvo en pie aunque sin que se mencionara su nombre.
Hace unos días Galliano recibió un castigo simbólico de parte de la justicia francesa y desde entonces la única que se ha solidarizado con él es la modelo Kate Moss quien lució para su casamiento un vestido “by Galliano”. Un tribunal declaró al artista de 50 años culpable de los cargos en dos altercados denunciados y le aplicó una multa de 6.000 euros sin obligación de cumplimiento -deberá pagarla en caso de reincidir en los próximos cinco años- , un euro simbólico para las víctimas (que desde el inicio de esta disputa dejaron en claro que no buscaban dinero ni llamar la atención) y las cinco asociaciones que se unieron a la acusación y el reembolso de sus gastos jurídicos, que se elevan a unos 16.500 euros.
El exabrupto de Galliano deposita sobre la mesa un basto, perfumado y perturbador material de análisis. ¿Es, en verdad, una de las mayores figuras de la moda de los últimos 25 años, un nazi confeso? ¿Pudo un inmigrante de familia humilde, padre gibraltareño y madre española, criado en el sur Londres, convertirse en un racista sin pelos en la lengua? ¿Qué significan realmente todos esos insultos y muestras de xenofobia que salieron disparados de la boca espumante del modisto?
Un poco de historia reciente. John Galeano fue denunciado en dos ocasiones este año por haber insultado a personas, mujeres en su mayoría, que estaban, como él, pasando un rato en el bohemio café La Perle. Galliano se despachó en inglés con varios: “judía de m….”, “sorete asiático”, “sucia cara judía, te voy a matar”, “personas como vosotras estarían muertas. Vuestras madres y vuestros padres habrían sido gaseados” y un contundente “Amo a Hitler”, en distintos momentos y frente a distintas personas pero en el mismo escenario.
Una de aquellas postales furibundas quedó grabada en la memoria de un celular. En la imagen publicada en Internet se observa el rostro cansado, la mirada perdida y borracha de un hombre en plena crisis psíquica dispuesto a sacar del armario lo peor y lo más bajo de sí mismo. Según Daphne Guinness, referente de la moda, Galliano cometió un suicidio lingüístico en lo que sería una metáfora del verdadero suicidio de su colega Alexander McQueen.

Corrine Day, la mujer que inventó a Kate Moss

Publicado en diario “Río Negro”

Corinne Day puede ser considerada la persona que inventó a Kate Moss, que es como decir que sin Corinne Day Kate Moss sería una modelo distinta y no la que ha hecho historia en el universo fashion con su figura minimalista.

A ella, la industria le debe la brillante idea de lo natural, de lo “sensual despojado”, de lo suelto y de lo frágil en la expresión de las chicas: la “heroína dirty chic”. El trabajo de Day también ha sido vinculado fuertemente al desarrollo de la estética grunge, al desgano cool que tan bien caracterizó a Kurt Cobain.

La fotógrafa que murió hace unos días a los 45 años en Denham, Inglaterra, de un tumor cerebral, dejó un exquisito legado visual: una mirada sincera y cautivante que ha inspirado a más de una generación de artistas.

En 1990 presentó en la revista “Face” a una delicada joven que con los años se volvería célebre: Kate Moss. En el artículo “Verano del amor”, se podía observar a Moss con 16 años, apenas cubierta de ropa e indiferente a la cámara. Nunca hasta entonces se había visto a una modelo de una manera tan genuina. Piel, pecas, pelo enredado, arena entre los dedos, movimientos torpes sin ensayar.

Las imágenes de Day trajeron controversia y fascinación. Durante años Moss se defendió de quienes la acusaban de estar enferma. Sin embargo, además de su belleza, este estilo sin estilo, “este grunge” incipiente le permitió convertirse en quien es hoy. Day estuvo detrás de ella durante tres años, no solamente como su fotógrafa preferida, también como su amiga.

Aunque gran parte de su trabajo estuvo ligado al universo fashion, Day terminó agotándose de trabajar en él. “Creo que las revistas de moda son horribles, están obsoletas y dicen lo mismo años tras año”, le dijo a “The Observer” en 1995.

Un extracto del obituario de la fotógrafa en “The New York Times” cuenta: “Corinne Day nació en Ealing, al oeste de Londres. Solía decir que su madre había manejado un prostíbulo y que su padre era asaltante de bancos. Se divorciaron cuando ella tenía 5 años y fue criada por su abuela. De niña le gustaba pasar horas en las cabinas de fotos con sus amigos. A los 16 años abandonó la escuela y trabajó brevemente como aprendiz en un banco, luego recorrió el mundo como empleada de un servicio de mensajería aérea. Un fotógrafo que conoció en un avión le sugirió que se dedicara a la fotografía de modas, y así lo hizo para Guess”.

“La fotografía es llegar lo más cerca posible a la vida real. A veces nos muestra cosas que normalmente no vemos. Son los momentos más íntimos en la vida de las personas, y la intimidad a veces es triste”, dijo en una ocasión.

Es paradójico definir con palabras la vida de alguien que hizo de la imagen su emblema. Aunque Day también dejó frases que marcarán a quienes se acerquen a su trabajo.

Apuntó en su libro “Diario”: “creo que no puede haber belleza real sin decadencia” y también: “cuando una chica no ha trabajado nunca como modelo, dará su propia personalidad al fotógrafo porque no conoce nada diferente a ella misma”.

Oscar Wilde poseía la virtud de crear brillantes consignas en espacios breves. Hay una que pudo haber sido abrazada por Day: “Ser natural es una pose realmente difícil de mantener”.

Kate Moss, la belleza frágil

Dos fotos de Testino. Y una, dormida, que apareció en “The Sun”.

“Fue la época de las chicas más rellenas como Cindy Crawford. Las personas se sorprendieron al ver lo que llamaban un “chiquito abandonado”. ¿Qué puede uno decir? ¿Cuántas veces puedes decir: no soy anoréxica?”

La desnudez de Kate Moss no desnuda nada. O casi nada. Su cuerpo delgado y frágil no deja espacio a la mentira. No insinúa. No oculta. No guarda.
Existe una suerte de redundancia cuando Kate Moss se fotografía tal como dios la trajo al mundo. Kate Moss desnuda es Kate Moss vestida. Y viceversa.
Bajo el nombre nada original de “Kate Moss by Mario Testino”, editorial Taschen publicó un libro, del que sólo se venderán 1500 ejemplares, con imágenes del fotógrafo peruano, quien dice haber conocido a Moss en su adolescencia llorando detrás los bastidores de un desfile.
A su belleza desvalida, Moss le sumó la gracia de la incorreción. Así su defecto se transformó en una de sus mayores virtudes y atractivos.
Moss es un modelo arriba de la pasarela y un antimodelo abajo, con lo cual consigue amplia atención sobre sí misma en todo momento. Borracha en una fiesta interminable que se prolonga por días, meses y años, inclinada como en una plegaria frente a tres líneas de cocaína, enamorada de todos los chicos incorrectos del mundo, sobria a la fuerza, ebria pero alegre, princesa demacrada en eterno retorno.
Mucho más allá del modelaje, pero mucho más cerca de la vida misma, Moss es noticia por lo corrompida que puede mostrarse su perfección. El extraño puzzle que la atraviesa también la reinventa cada cierto tiempo. Es esta una de las razones más poderosas por las que a sus treinta y tantos, Moss sigue atrayendo a las masas y a los anunciantes. Antes que envejecer, cambia.
Es su peligrosa inestabilidad, su mirada perdida como buscando búrbujas de colores en el aire, son sus movimientos de felino dopado y fuera de lugar, lo que marca la diferencia, lo que le permite expresar acaso sin pretenderlo lo que ninguna otra estrella del firmamento fashion.
Del Olimpo del modelaje es Kate Moss quien mejor encarna la figura de la diva fatal popularizada por el cine.