Una familia de artistas

Una familia orquesta
Los Villalobos tienen 10 hijos y todos son músicos

Los padres trabajan en un taller de chapa y pintura. Allí los chicos crecieron escuchando música.

La nota completa en “Clarín”

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Bariloche, dos momentos

Dos imágenes tomadas al pie del Cerro Otto. Ambas durante el día y más o menos a la misma hora. Una de ellas fue tomada un par de días atrás cuando las cenizas volvieron a la ciudad. La otra hoy, viernes 28, en una jornada mucho más despejada.

Encuentro de coros en Bariloche

“No se contengan, sean eso que pretenden ser, déjenlo salir”, incita el destacado director de teatro Adrián Porcel de Peralta a los integrantes del gran coro que resulta de la unión de los coros Melipal y Capraro. Adrián se ha sumado a un proyecto musical que alberga texturas teatrales.
Es jueves por la noche y este puñado de cantantes se prepara para atravesar un capítulo verdaderamente significativo en sus vidas artísticas: su presentación junto al conjunto coral Lutherieces, en lo que marcará el estreno del teatro La Baita de Bariloche. Este nuevo espacio cultural tiene capacidad para 600 personas y ya han sido vendidas casi la totalidad de las dos funciones del espectáculo que se realizarán en la ciudad. Habrá una tercera el domingo en Lago Pueblo.

El artículo en “Río Negro”

Vivir con cenizas

-¿Está seguro que quiere ir?

(Pregunta del chofer que conduce un cole a La Angostura)

Aunque es de día, la noche se hace como cuando un eclipse, al interior de los colectivos que emprenden el último tramo hacia Bariloche o La Angostura. Es una sensación extraña, entre irrisoria y preocupante. Los choferes ya comenzaron a adaptarse al microclima y apagan la luz de las unidades. Entonces, como si fueran las 12 o la 1 de la madrugada, la gente aprovecha para leer o echarse un sueñito. El eclipse de “ceniza” dura entre 20 y 30 minutos. Luego vuelve la luz y los cielos sucios de la zona, en comparación con lo vivido, parecen despejados.

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La banda de los chicos está sonando

 

El ensayo comienza con una anécdota. “Chicos, chicos, ¡chicos!”, avisa en tono ascendente, Miguel Nitzsche, director de la Banda de Vientos de la Escuela Municipal “La Llave” de Bariloche. “Rafael Méndez fue un gran trompetista y cuando era un niño tocó para la orquesta de Pancho Villa. Un día Méndez quiso dejar la banda de Villa para irse a la de la Policía, y Villa lo puso frente a un pelotón de fusilamiento. Bueno, listo. Vamos”, relata. De inmediato la banda, compuesta por un puñado de adolescentes de mirada cristalina, arranca con “La cucaracha”, entre otras inconfundibles melodías mexicanas.

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