Tan real como Stephen King

 

Como Carlos Castaneda, como Tomás Phychon, como Borges, como Salinger, Stephen King ha traspasado los límites de su propia ficción para convertirse él mismo en un personaje. En una leyenda que muy probablemente no morirá jamás.

King se perderá en el horizonte infinito, se desintegrará bajo un manto de sombras, caerá al más abismal de los precipicios pero ¿morir? ¿fallecer de una sobredosis letal de barbitúricos? ¿de un ataque al hígado? ¿de un accidente de tránsito?

No, eso no le ocurrirá al creador de “It”.

El artículo completo en diario “Río Negro”

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