Phil Collins y un regreso al soul

Phil Collins acaba de sacar un nuevo disco, “Going Back”, donde versiona clásicos del soul de los 60. Por supuesto, la crítica hacia su nuevo trabajo ha tocado los extremos, y en los charts su voz vuelve a escucharse con fuerza. En esta entrevista con Deborah Solomon de “The New York Times”, cuenta sus serios problemas con su brazo izquierdo (tuvo que pegar la baqueta a su mano para poder tocar durante la grabación), su pasión por la historia de El Alamo, su divorcio, el más caro en la historia, y de porqué vive en Suiza, lugar de donde todos los bateristas se quieren ir.

-A pesar de ser mejor conocido como baterista y líder de la extinta banda de rock Genesis, su nuevo álbum, “Going Back”, está compuesto principalmente por éxitos Motown de los años 60. ¿Ve este álbum como un ejercicio de pura nostalgia?
-Supongo que no se puede argumentar que no lo es. Sin embargo, no es melancolía. Estas son las canciones con las que crecí, interpretadas por mis bandas favoritas. Son temas que siempre quise cantar.
-Por supuesto que las ha cantado, hace tiempo grabó “You Can’t Hurry Love”, pero ¿le preocupa el hecho de que sus nuevas versiones de “Blame It on the Sun” y “Uptight” serán comparadas con las de Stevie Wonder?

-No, no creo que importe. La gente ha estado versionando lo que otros hicieron desde el mismo momento en que las canciones fueron grabadas originalmente.
-La portada de su nuevo álbum es una fotografía de suya como baterista en la adolescencia. ¿Le dijo su madre que cuando tocaba le daban dolores de cabeza?

-Yo acostumbraba tocar en la misma habitación en que mis padres estaban viendo televisión. Tocaba durante la transmisión de shows como “Sunday Night at the London Palladium”. En algún momento me fui al primer piso pero el ruido atravesaba las paredes.
-Hace un par de años, a causa de un problema neurológico, usted sufrió una parálisis en su brazo y mano izquierdos, y es zurdo.
-A mi edad, las cosas empiezan a desgastarse. Mientras estaba grabando el disco tuve que usar cinta adhesiva para sostener el palo en mi mano.
-No creo tuviera un buen control de los palos usando cinta adhesiva.
-No lo tenía. No puedo tocar como antes y yo era un baterista intenso. No me molesta, porque francamente, aun si llegas al punto en el que ya no puedes sostener una baqueta adecuadamente, hay muchas otras cosas en la vida que son mucho más importantes, como cortar un trozo de  pan o de queso. Cuando hago esas cosas, advierto: ¡un paso atrás! Y todo el mundo sale de la habitación. La música no me importa tanto.
-Usted vive en Suiza, donde probablemente no hay demasiados bateristas.
-No, todos los bateristas que están en Suiza se quieren ir a otra parte. La primera cosa que un músico me dijo cuando me mudé a Suiza fue: “¿Por qué te mudas acá? Todos estamos tratando de irnos. Pero yo estaba buscando una vida tranquila.
-Y se casó con una mujer suiza.
-La gente siempre llega a la conclusión de que uno se va a vivir a Suiza porque los impuestos son más bajos. De hecho, me fui a Suiza porque me enamoré y con el tiempo me casé y tuvimos hijos, y porque nuestros niños están allí.
-Pero ahora está en proceso de divorcio. ¿He leído en alguna parte que su acuerdo fue de 50 millones de dólares, la cifra más grande jamás pagada por un artista en la historia británica?
-Creo que Paul McCartney fue quien pagó la cifra más grande.
-He leído que le pagó 49 millones a Heather Mills.
-Es sólo dinero. Por supuesto, sólo la gente con dinero dice: “Es sólo dinero.”
-Cabe mencionar que usted es un historiador aficionado y que está escribiendo un libro sobre la batalla de El Álamo. ¿Cómo es que se interesó en la historia de Texas?
-En primer lugar, me enamoré de  El Alamo a los 5 años de edad. Vi el “Davy Crockett” de Walt Disney, con Fess Parker. Me sentía indentificado con eso. Nunca he dejado de pensar en El Alamo hasta el día de hoy. Soy un gran coleccionista de objetos referidos al tema. Tengo una bolsa para balas de Davy Crockett. También una correa del coronel Travis.
-¿Tiene su colección de El Álamo en Suiza?
-Sí. No se lo digas a nadie.
-No se preocupe. Si un ladrón entra a su casa, estoy segura de que se llevará su pantalla plana y dejará la correa del coronel Travis y las balas de cañón.
-Mi única salvación es que en realidad colecciono cosas que a nadie más le interesan.
-¿Cuál es la conexión entre El Álamo y Motown? No la veo.
-Ninguna. Es una fascinación por diferentes aspectos de America. No pierda el sueño por ello.

Crítica al disco: “Muy lejos de Motown”, por Guillermo Monti de La Gaceta de Tucumán.

Entrevista de Phil Collins en la Billboard

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