Formas mutantes de la muerte

Hay motivos secretos para coquetear con la muerte. Algunos parecen justificados: la adrenalina de un salto imposible en motocicleta o el poderoso deseo de trascender dejando la primera huella humana sobre la superficie de la Luna. Y existen otros que esconden extrañas formas mutantes de la desmesura.
Días atrás el finlandés Timo Kaukonen murió en el transcurso del Campeonato Mundial de Saunas debido a las quemaduras producto de soportar encerrado más de 6 minutos a la infernal temperatura de 110 grados. Su contrincante, el ruso Vladimir Ladyzhenskiyel, terminó en una sala de urgencias con la piel al rojo vivo y laceraciones sangrantes.
El entrenador de la selección chilena Marcelo Bielsa, explicaba más que justificaba, el robo de un televisor de plasma en Chile durante los saqueos que se registraron después del terremoto de febrero. Analizaba Bielsa: “Te dicen (en la publicidad) que sos un tarado por no tener un plasma. Cuando alguien dice mirá, en vez de pagarlo en 100 cuotas, que es un robo, róbalo. Porque otro hizo el trabajo sucio, quebró la vidriera y sacó el candado, la gente entra y lo saca, no porque sean malos, sino porque han sido empujados a esa cuestión”.
Días atrás 33 trabajadores chilenos del yacimiento San José quedaron atrapados al interior de
una mina. Los mineros aceptaban el trabajo en un yacimiento que según los especialistas debía estar cerrado, por los sueldos que la empresa pagaba un poco por arriba de la media: entre los 1000 y 1500 dólares por mes. “Usted sabe, la gente quiere ganar plata para su familia”, declaró el hijo de un minero.
Uno puede suponer que con el dinero extra ese hombre humilde, que no encontró el camino corto del robo en una vidriera abierta, ahora si podría adquirir el plasma que él y su señora habían soñado tener. Pudo más la promesa de un cheque que, luego del horror cotidiano, los iba a trasladar a momento de satisfacción esporádico.
Nadie sabrá jamás que motivos llevaron al británico Kevin Kirkland de 44 años, a esposarse desnudo alrededor de un árbol en la madrugada del 30 de diciembre pasado y, a su vez, a ajustarse el pene con una cuerda. Había bebido mucho antes de semejante malabarismo. En algún momento se dio cuenta de su error pero ya era tarde. Kirkland murió congelado y como producto de la sangre que perdió en sus intentos por escapar.
Todos fueron poseídos por sus expectativas y terminaron atrapados de forma macabra.

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2 comentarios

  1. Terrible pero cierto…agregar tambièn los jòvenes que en Europa durante sus vacaciones de verano, juegan a lanzarse a las piletas de nataciòn desde los balcones de sus habitaciones de hotel, poseídos por esas expectativas a las que te referìs y terminando muchos atrapados de forma macabra….
    Me encantò volver a leer tus escritos, adelante!!!!

  2. Hay muertes en tu listado que son trágicas -mineros- pero permitime matizar las otras: ¿campeonato mundial de sauna?
    Y en cuanto al que murió como abrazau a un árbol: ¿cómo hizo para ahorcarse en salva sea la parte, si estaba esposado al tronco? La policía debería dudar.

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