The expendables: el regreso de Stallone

Sylvester Stallone es uno de esos pocos actores que ya no necesitan interpretar a nadie. En parte por eso la industria no lo quiere y ha dejado de producir sus películas. Todo lo que usted ha visto y verá de Stallone en los últimos y próximos años, esta pagado, escrito, dirigido y actuado por él.
El que una vez diera vida a Rocky Balboa se ha convertido de manera definitiva en un personaje cinematográfico ciento por ciento. En un auténtico monstruo de la pantalla. Es decir, aun fuera del set, Stallone sigue provocando inquietud en el público. Una suerte atracción-rechazo propia de los minotauros, los cíclopes y otros habitantes de la fauna ficcional. Y si no me creen ¡vean la conmoción que provocaron sus brazos hace unos días? Bastó que Syl se arremangara la camisa para dejar al descubierto dos horribles articulaciones cubiertas de enormes venas y músculos. No, no estaba maquillado. Y no, no estaba rodando.
Su última película “The Expendables”, que estrena el 13 de agosto, reúne a una serie de venerables muchachos que también han sido abducidos por sus más escabrosas fantasías: Mickey Rourke (a esta altura una figura de cómic), Jet Lit (un actor que ha sido acusado de formar parte de un clan de la mafia china), Bruce Willis (qué se puede agregar de Bruce), el eterno conductor Jason Stratham y, porqué no,  Dolph Lundgren o mejor recordado como Iván Drago, aquel que aporreó a Rocky en el cuarto capítulo de la saga. Hasta Arnold Schwarzenegger tiene una línea haciendo básicamente de sí mismo también.
“The Expandables” es otro de los tantos filmes pasatistas y violentos protagonizados Sly. Alguna vez, como John Rambo, revolucionó un pueblo conservador del interior de los Estados Unidos, y con la misma cara años después torpedeó a toda una tribu de árabes. Ahora, junto a un grupo de comandos, se ocupa de derrocar a un dictador latinoamericano. En Venezuela, las quejas furibundas no se hicieron esperar. La vestimenta de los soldados es sospechosamente parecida a la que llevan habitualmente el presidente Hugo Chávez y sus colaboradores. Traje verde, boina roja.
Antes de abandonar Brasil, país en el que Stallone filmó su película, dejó un par de bromas tontas para el olvido pero que ningún brasilero podrá olvidar jamás. De ahí la guerra que le han iniciado miles de personas en Twitter y otras redes sociales.
“Grabamos ahí porque podés herir a las personas mientras filmás. Podés hacer explotar el país entero y encima te dicen: ‘Gracias y tomá un mono para que te lo lleves a casa’ ”, dijo con ese tono de voz entre aguardentoso y dislocado que caracteriza a su voz.

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