Posta: murió Cacho Castaña y Cerati

Hay días en los que se muere todo el mundo. El mismo día en que se murió Michael Jackson, un 25 de junio del 2009, también se fue Farrah Fawcett. El día que murió Fernando Peña, 17 de junio del 2009, murió el director de cine Alejandro Doria.
Una muerte eclipsó a la otra. Un final hizo que otro final se volviera menos relevante. En la jerga periodística se dice que las muertes vienen de a tres. Y estoy seguro de que en algún momento de estos últimos 5 años se han muerto tres personalidades destacadas, en diverso grado y por distintos motivos, en cuestión de horas, el mismo día. Pero de ese tercer nombre no me acuerdo. Como no recuerdo quién fue el segundo hombre en pisar la Luna (mentira fue Buzz Aldrin por eso Buzz Lightyear se llama así, y por eso me acuerdo).
Como un río, como un torrente de lodo y objetos ya inútiles (lavadoras de ropa con la tapa abierta, mesas ratonas partidas al medio, coches sin ruedas) que avanza y devasta ciudades a su paso, la información (cierta información)ocupa el horizonte y monopoliza nuestra mirada.
Ya no hay mentiras, sólo imprecisiones.
El martes 28 de septiembre de 2010, los medios periodísticos, algunos medios, y las redes sociales, algunas cuentas de las redes sociales, dieron por muertos, además de a Romina Yan, a Cacho Castaña y Gustavo Cerati. Fue en cuestión de minutos.
No tardaba la escritora Carolina Aguirre de espantarse en Twitter por el fallecimiento de Yan, que alguien avisó: “Che, murió Cacho Castaña”. Pero casi nadie le creyó. Es que Cacho Castaña tiene la costumbre de morirse en Twitter cada vez que se muere, de verdad, otro famoso.
Pero otro usuario lanzó al rato un contenido bomba: “Murió Cerati, lo está dando un diario de Costa Rica”. Entonces la corriente dejó atrás a Romina Yan, y a sus 36 años, y a sus tres hijos, y a su aneurisma o su ataque cardiaco, para vomitar todas las posibles muertes de Gustavo Cerati. Ahora sí, la definitiva, después de morir mucho o un poco en Venezuela siglos atrás.
La noticia corrió como corre la llamita sobre la pólvora en las viejas películas del Oeste Americano, una línea tras otra iban asomándose en el Real Time de Google. “Confirmado, se murió”, escribió alguien y con esa aseveración contundente parecieron acallarse los ecos de los que no tenían fe. Entonces comenzaron a aparecer esbozos de la verdad “verdadera”, ante tanto dato sin fuente confiable.
La cuenta en Twitter del diario “La Nación” de Costa Rica, de donde había surgido la noticia de la muerte de Gustavo Cerati, aseguró a eso de las 20,30 o cerca, que su fuente había sido Adriana Franco del diario “La Nación” de Argentina.
Adriana Franco, destacada periodista que de haberse enterado de la muerte del cantante lo habría publicado en el medio que le paga el sueldo. Su último twitt databa de las cuatro de la tarde y nada tenía que ver con Cerati.
Así, de prepo, de buenas a primeras, dilucidar el 28 de septiembre de 2010 si la muerte de Cacho Castaña y de Gustavo Cerati, eran un glorioso fake o una noticia caliente y real, resultaba muy complicado. Tal vez algún crédulo se levantó a la mañana siguiente pensando en que ambos ya estaban en sus respectivos velatorios. No lo sé.
El punto es que las palabras vuelan. El asunto es que la palabra, amateur o profesional, honesta o falsa, tiene un peso, un cuerpo y un sentido: y el sentido de hacer correr la bola en la web es lo excitante que se vuelve ser parte de semejante impulso electromagnético. El cotilleo posee herramientas que nunca antes estuvieron presentes en la historia de la humanidad. Ya hubieran querido Truman Capote y Gustave Flaubert tener su cuenta en Twitter.
En breve, hoy, ahora, no importa lo que se diga, nos veremos empujados a dudar. A dudar siempre. A dudar de todo. A dudar de dudar.

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2 comentarios

  1. Excelente texto. No me había puesto a pensar que sería de ciertas epocas históricas si hubiera existido twitter. Los asesinatos de Lennon y de Kennedy. O mucho más cerca en el tiempo, el “atentado” a las Torres Gemelas.
    Creo que la redes sociales llegaron para cambiar para siempre el manejo de la información. Para bien o para mal, pero nada va ser igual. Si hasta los noticieros tienen su sección de twitter al día. ¿O será simplemente otro nuevo suceso que está de moda esta temporada y dentro d unos años ya no recordaremos más al querido pajarito?…por ahora, no tengo ninguna respuesta…y como bien decís vos, dudo de todo, hasta de mi.

  2. Excelente lo que escribe.
    No logro entender para que sirve el Twitter, me parece una herramienta estupida a pesar que soy docente de informatica y estoy enel tema y conocimientos de herramientas, redes, en fin. No me cierra.
    Creo que es solo una moda, le doy un par de años mas y el twitter “muere”…

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